El calzado y tu espalda tienen una relación muy estrecha.
El uso de un calzado inadecuado puede ocasionar problemas en tu columna, y es que, el tipo de calzado que usamos, influye directamente en nuestra zona lumbar.
Antes de empezar, hagamos un ejercicio muy sencillo:
Imagina lo que le sucede a tus pies cuando sientes dolor o cuando algo los irrita. ¿Tu actitud sigue siendo la misma? Eso probablemente no sucederá. Entonces, si el arco de tu pie no se pueda apoyar en el suelo crea tensión y afecta directamente a la columna vertebral. Muchas veces, al escoger un calzado no apropiado se desencadena dolor de espalda.
Por ejemplo, los tacones son muy bonitos de llevar y como nos gustan a nosotras, pero son claros enemigos de tu espalda. ¿Por qué? Porque la tensión al estar de pie y/o caminar se dirige a la zona lumbar.
Sería ideal utilizarlos en determinadas situaciones. ¡No todos los días!
Las chanclas, por otro lado, pueden causar dolor en diferentes áreas del pie, y esta molestia puede extenderse a los tobillos y las rodillas.
Entonces, ¿Qué zapatos elegir para cuidar tus pies y tu espalda?
Sería ideal elegir un calzado que te permita moverte cómodamente dentro del pie, que no restrinja el tránsito y proteja.
Podemos considerar algunos aspectos:
La Suela que sea flexible para que nuestros pies puedan moverse con ella.
Si eliges tacones, asegúrate de que la altura no supere los 3 centímetros. A mayor altura se crea una tensión adicional en el arco del pie y la parte inferior de la espalda.
Evita los zapatos ajustados. Si la punta del zapato te aprieta los dedos, lo recomendable es no usarlos, aunque estéticamente sean muy agradables. De lo contrario, probablemente resienta tu espalda.
Presta especial atención a la talla de los zapatos. No es conveniente que sea demasiado grande ni demasiado ajustado. La movilidad del pie debe de ser la óptima a la hora de escoger el calzado.
Consejo: debe haber medio centímetro entre los dedos de los pies y el zapato.
Muchos problemas de pies se deben al uso de un calzado inadecuado. Destacamos, entre otros:
- Dedos en garra y/o martillo
- Fascitis plantar
- Callos y durezas
- Acortamiento del tendón de Aquiles
- Uñas de los pies encarnadas
- La aparición de hinchazón y pequeñas varices por falta de circulación sanguínea
- Dolor de pantorrilla y rodilla
Consideremos por un momento el efecto de estos problemas en la espalda.
¿Caminamos de la misma manera cuando nos duelen los pies?
¿Repartimos el peso de manera uniforme si hay molestias en las piernas o los pies?
Reflexiona sobre tus respuestas.


