Mientras lees esto, tu cerebro ya está trabajando
No solo está leyendo palabras.
Está interpretando formas, reconociendo letras, asociando significados, recuperando recuerdos, dirigiendo tus ojos y manteniendo tu atención.
Y todo ocurre en cuestión de segundos.
El cerebro es el órgano principal del sistema nervioso y uno de los sistemas biológicos más complejos que conocemos.
Está formado por alrededor de 86.000 millones de neuronas que se comunican entre sí mediante señales eléctricas y químicas.
Pero lo verdaderamente fascinante no es solo su cantidad de neuronas.
Es la enorme capacidad que tiene para conectar información.
Tu cerebro recibe continuamente señales procedentes de los sentidos y del interior de tu propio cuerpo. Las integra con experiencias anteriores, genera una percepción de lo que está ocurriendo y organiza respuestas.
Por eso, tu cerebro no está simplemente “dentro de tu cabeza”.
Está constantemente en relación con todo tu organismo.
Cuando caminas, por ejemplo, tu cerebro integra información procedente de los ojos, del oído interno, de los músculos y de las articulaciones para ayudarte a mantener el equilibrio y coordinar el movimiento.
Cuando aprendes algo nuevo, determinadas conexiones entre neuronas pueden modificarse y fortalecerse.
Esta capacidad de cambiar en función de la experiencia se conoce como neuroplasticidad.
Y significa que tu cerebro no es una estructura completamente estática.
A lo largo de la vida, nuestras experiencias, aprendizajes, hábitos y entorno pueden influir en la forma en la que funcionan nuestras redes neuronales.
Durante mucho tiempo hemos tendido a imaginar el cerebro como el “jefe” que da órdenes y al cuerpo como algo que simplemente las ejecuta.
La realidad es mucho más interesante.
Existe una comunicación constante en ambas direcciones.
El cerebro envía información al cuerpo, pero el cuerpo también envía continuamente información al cerebro.
La respiración, el movimiento, la postura, el equilibrio, la actividad de los órganos y las sensaciones que percibimos aportan información que el sistema nervioso utiliza para regular y adaptar nuestras respuestas.
Somos un sistema capaz de percibir, aprender, cambiar y adaptarse continuamente.
Cada experiencia deja información, cada movimiento genera información y cada aprendizaje modifica conexiones.
Mientras lees estas últimas líneas, tu cerebro ya está haciendo todo eso.
Sin que tengas que pedirle que lo haga.


