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Hablemos del sistema nervioso

Sin que tengas que pensarlo, tu cuerpo está regulando tu respiración, manteniendo tu postura, procesando lo que ves, controlando tu temperatura y preparando respuestas a todo lo que sucede a tu alrededor.

Todo esto requiere comunicación.

Y para que esa comunicación sea posible existe una de las redes más complejas del organismo: el sistema nervioso.

Formado por el encéfalo, la médula espinal y millones de neuronas y células especializadas distribuidas por todo el cuerpo, el sistema nervioso recibe información, la procesa y coordina respuestas de forma constante.

No solo permite que levantes un brazo o camines.

También participa en funciones automáticas como la respiración, la frecuencia cardíaca, la digestión y la regulación de la temperatura. Al mismo tiempo, nos permite percibir el tacto, el dolor, la posición de nuestro cuerpo, el movimiento y los cambios que ocurren en nuestro entorno.

Una de sus características más fascinantes es que no deja de recibir información.

Los receptores presentes en la piel, los músculos, las articulaciones y otros tejidos envían continuamente señales hacia el sistema nervioso. Esta información permite al cerebro conocer qué está ocurriendo y realizar los ajustes necesarios.

Cuando caminas por una superficie irregular, por ejemplo, tu sistema nervioso recibe información sobre la posición de tus articulaciones, la tensión de tus músculos y el equilibrio de tu cuerpo. En cuestión de instantes, integra toda esa información y modifica tu movimiento.

Esto es la propiocepción: la capacidad de percibir la posición y el movimiento de nuestro propio cuerpo.

¿Y qué papel juega la columna vertebral?

La médula espinal, que forma parte del sistema nervioso central, se encuentra protegida por la columna vertebral.

Pero la relación entre movimiento y sistema nervioso va más allá de la protección de la médula. Los músculos y articulaciones de la columna contienen receptores sensoriales que proporcionan información al sistema nervioso sobre el movimiento y la posición del cuerpo.

Por eso, cada movimiento es también información.

Moverte, cambiar de postura, mantener el equilibrio o simplemente caminar son estímulos que tu sistema nervioso utiliza para conocer tu cuerpo y organizar sus respuestas.

Tu sistema nervioso está constantemente haciendo tres cosas:

recibir información, procesarla y responder.

Y ese proceso ocurre miles de veces, cada día, sin que tengas que ser consciente de ello.

Quizá por eso merece la pena mirar nuestro cuerpo desde otra perspectiva.

No como una máquina que solo necesita atención cuando algo falla, sino como un organismo dinámico que percibe, aprende, responde y se adapta constantemente.

Y el movimiento es una de las formas más importantes que tiene de relacionarse con el mundo.

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Iris Méndez

Desde que me ajusto mi cuerpo funciona de otra manera.

Empecé el cuidado quiropráctico a la par de mi trabajo. Solía tener molestias lumbares y piernas, y por si fuera poco llegué a considerarlas normales en mi día a día. Cuando inicié el cuidado quiropráctico pensé que era algo diferente, viví sensaciones que no había experimentado y comencé a ser más consciente de mis posturas y también a dejar de dormir boca abajo.

A medida que pasaba el tiempo vi como mi cuerpo empezaba a funcionar mejor, mis dolencias iban poco a poco disminuyendo y entendí la importancia del tiempo y la repetición en los procesos del cuerpo. Dicho esto, quiero contarte que hago en la consulta. Principalmente, te acompañare en la recepción y atendiendo el teléfono o e-mail para tus citas,  escucharé aquella información que necesites compartir sobre tu cuerpo y tus hábitos y por supuesto te acompañaré durante el cuidado.

También me encargo de que la página web que lees y las redes sociales que visitas estén siempre con la mejor información para ti.

¡Estoy encantada de compartir esta filosofía contigo!