Aunque parezca mentira, las posturas que adoptamos a lo largo del día ya sea al trabajar, sentarse o incluso al dormir influyen directamente en el bienestar de nuestra columna vertebral.
Muchas veces no somos conscientes de cómo pequeñas malas costumbres posturales pueden generar molestias persistentes en la espalda. Es aquí donde el rol del quiropráctico cobra importancia, ayudándonos a corregir desequilibrios y a recuperar el bienestar corporal de forma natural.
Sin embargo hoy te daremos 5 consejos para que cuides de tu columna desde casa:
1. Empieza por lo básico: reconoce cuánto tiempo pasas sentado al día.
¿Puedes calcular todas las horas que pasas sentadx? ¿Y anotar los lugares donde más tiempo estás en esa posición?
(Solemos pasar mucho más tiempo sentados del que creemos… y ahora mismo, mientras lees esto, probablemente estés sentadx mirando tu móvil u ordenador).
Todos tendemos a ser inconscientes de nuestras posturas cuando estamos concentrados. Así que, sin autoengaños, piensa en el tiempo que pasas sentadx.
Sigue esta rutina:
Interrumpe tu jornada. Pasar largos periodos en una sola postura es contraproducente. Divide tu tiempo: muévete durante una llamada, pon alarmas y elige conscientemente cómo te sientas, sin forzar tu cuerpo.
Cambia de superficie. Si puedes, trabaja un rato de pie, usa una pelota de estabilidad o incluso siéntate en el suelo. Estos cambios activan distintos músculos y rompen la monotonía de la silla.
(En la consulta tenemos un cojín especial para ayudarte a cambiar de superficie. Puedes pasarte y verlo cuando quieras).
2. Estírate sin esperar a tener molestias.
No tienes que esperar a que algo duela *|FNAME|* para moverte. Cada dos horas, haz una pausa breve para estirar hombros, cuello y piernas.
Es un pequeño regalo que tu cuerpo te agradecerá a largo plazo.
3. Observa tu respiración.
Cuando estamos tensos o encorvadxs, solemos respirar superficialmente. Hazte el hábito de inhalar profundo y exhalar con conciencia.
Esto no solo mejora tu postura, también calma tu mente.
4. Crea rituales de movimiento.
Asocia ciertas acciones con pequeños movimientos. Por ejemplo:
Cada vez que termines un correo, levántate.
Al finalizar un bloque de trabajo, da unos pasos.
Haz que el movimiento sea parte natural de tu rutina, no una excepción.
Visita a un quiropráctico.
A veces, por más conscientes que seamos, nuestro cuerpo ya acumula tensiones o desalineaciones.
Un quiropráctico puede ayudarte a reajustar tu columna, liberar presión y guiarte para mantener una mejor postura.
Si tienes dudas..
¡Pregúntanos!


