Durante miles de años las especies nos hemos adaptado al medio, a las circunstancias y hemos desarrollado diferentes características para sobrevivir. Esto se podría resumir de una forma muy breve: Nuestra capacidad de adaptación es la clave de nuestra especie.
En la actualidad, en el planeta conviven millones de personas que han optado por diferentes estrategias de adaptación ya que nuestros ambientes son diferentes según el desarrollo de cada continente, país o región.
Si nos remontamos a nuestros orígenes, el ser humano se ha caracterizado por querer conocer y entender su entorno. El motivo es sencillo, el uso de la razón y del conocimiento es la forma de asegurar su supervivencia.
Darwin hablaba de la selección natural y de la evolución de las especies, básicamente venía a decir que “el mejor adaptado al medio, es el que sobrevive”.
¿Podríamos comparar esto con nuestra situación actual, como si de una analogía se tratase?
Cada ajuste quiropráctico hace que nuestro sistema nervioso funcione de una manera óptima y nuestra columna vertebral esté preparada para el movimiento y al cambio que necesita para soportar esa adaptación. No podemos parar la evolución del ambiente en el que vivimos pero sí podemos crear una capacidad mayor en nuestro cuerpo para poder vivir de una manera más plena.


